Los yadidistas

La historia completa

Los yadidistas

La generación que intentó reformar una sociedad con escuelas y periódicos

Yadid significa «nuevo»: es la abreviatura de usul-i yadid, el nuevo método de enseñanza. Empezó como una discusión sobre cómo debían aprender a leer los niños y acabó siendo el movimiento intelectual más trascendente de la historia moderna de Asia Central.

Qué fue el yadidismo

El yadidismo (del árabe jadīd, «nuevo») fue un movimiento social, político y educativo que desempeñó un papel importante en la vida de la intelectualidad del Turquestán, el Cáucaso, Crimea y Tartaristán a finales del siglo XIX y principios del XX. Surgió en Crimea en la década de 1880 y empezó a extenderse por Asia Central en la de 1890.

Al principio fue un movimiento cultural. Sus representantes defendían el progreso, el desarrollo de las lenguas túrquicas y de su literatura, el estudio de las ciencias seculares, el aprovechamiento de los avances científicos y la igualdad entre hombres y mujeres. Más tarde, algunos yadidistas abrazaron también la idea de la unidad de los pueblos túrquicos.

La literatura soviética calificó el yadidismo de «movimiento burgués-liberal y nacionalista» y lo criticó con dureza. Solo tras la desaparición de la URSS se restituyeron los nombres de sus representantes.

Orígenes

El yadidismo apareció en la década de 1880 entre los tártaros de Crimea, encabezado por Ismail Gaspirali. Sus miembros se llamaban a menudo reformistas progresistas, y más tarde se les conoció como yadidistas. Las personas instruidas de la época veían que su sociedad se estaba quedando atrás respecto al resto del mundo y que necesitaba reformas.

En esencia, el yadidismo fue un movimiento político. Su auge y declive en el Turquestán, Bujará y Jiva pueden dividirse en cuatro periodos: 1895–1905, 1906–1916, 1917–1920 y 1921–1929.

El primer periodo (1895–1905)

En estos años el Imperio ruso afianzó su dominio sobre el Turquestán. Las autoridades limitaron los poderes de los janes locales y del emir y los convirtieron en marionetas, mientras creaban condiciones favorables para los inversores rusos y occidentales: los intereses de las compañías y sociedades anónimas se anteponían a las necesidades de la población local. Las creencias y costumbres religiosas se ignoraban y el desprecio hacia ellas crecía. Los cadíes (jueces) experimentados fueron sustituidos por funcionarios sin experiencia, floreció la corrupción y se agravó la injusticia. Se restringieron las madrasas y escuelas, los topónimos tradicionales se cambiaron por nombres rusos e incluso se obligó a los cadíes a llevar cruces durante los juicios.

Los intelectuales progresistas comprendieron que había que despertar al pueblo de siglos de estancamiento, y empezaron su lucha por el cambio a través de la educación. En estas condiciones el yadidismo encontró en el Turquestán un terreno fértil. Entre los yadidistas había destacados sabios, especialistas en industria y agricultura y figuras de la cultura que soñaban con una patria próspera e independiente. Su labor se centró en:

  • ampliar la red de escuelas de nuevo método
  • enviar a jóvenes con talento a estudiar al extranjero
  • fundar sociedades educativas y compañías de teatro
  • publicar periódicos y revistas
  • elevar la conciencia política para construir un estado nacional y democrático

Los intelectuales yadidistas entendían que estos objetivos solo podrían alcanzarse con un partido político fuerte.

Los yadidistas — El primer periodo (1895–1905)

Ideas y objetivos

Las principales ideas y objetivos de los yadidistas eran:

  • liberar al Turquestán del atraso medieval y del fanatismo religioso
  • reformar la manera de aplicar la ley islámica (sharía)
  • difundir la educación entre el pueblo
  • conseguir un gobierno autónomo para el Turquestán
  • implantar una monarquía constitucional y un parlamento en Bujará y Jiva
  • más adelante, construir una república democrática y una sociedad libre y próspera
  • introducir una moneda nacional estable y crear un ejército nacional

En Taskent, Fergana, Bujará, Samarcanda y Jiva el movimiento tomó forma a través de sociedades culturales y educativas fundadas por pensadores progresistas.

Tres ramas

Por su geografía, el yadidismo de la región tuvo tres ramas —la del Turquestán, la de Bujará y la de Jiva— y había diferencias reales entre ellas.

En el Turquestán el movimiento se apoyaba sobre todo en la intelectualidad, que encabezó la lucha contra el dominio colonial zarista y reclamó primero la autonomía y después la plena independencia del Turquestán.

El yadidismo en Bujará

En Bujará el movimiento surgió en condiciones más duras. Lo formaban sobre todo intelectuales progresistas, mulás, pequeños comerciantes, artesanos y funcionarios; al principio su influencia entre campesinos y soldados era escasa. Los yadidistas reclamaban reformas económicas y administrativas, como la rebaja de impuestos, y al principio intentaron lograrlas dentro del marco del emirato. La primera escuela de nuevo método de Bujará la abrió un campesino de Vobkent llamado Joʻraboy.

Los ulemas conservadores se oponían a cualquier reforma o idea nueva, y a comienzos del siglo XX la sociedad bujarí se dividió en dos bandos: los reformistas encabezados por Ikrom Domla y los conservadores dirigidos por el mulá Abdurazzoq.

En 1908 se creó la Compañía Bujoro-i Sharif para publicar libros de texto y comerciar con libros. Sus fundadores fueron Ahmadjon Hamdiy (Abusaidov), Usmonxoʻja Poʻlatxoʻjayev, Homidxoʻja Mehriy, Abdulvohid Burhonov, Abdulqodir Muhiddinov, Sadriddin Ayniy y Abdurahmon Saʼdiy.

En diciembre de 1909 los yadidistas fundaron en secreto la sociedad Tarbiyai Atfol («Educación de los niños»). Entre sus fundadores estaban Abdulvohid Burhonov, Homidxoʻja Mehriy, Ahmadjon Hamdiy, Mukammil Burhonov y Hoji Rafe. A través de la Sociedad de Educación General de Bujará envió a jóvenes del Turquestán y de Bujará a estudiar a Estambul, una experiencia que transformó su manera de ver el mundo.

Aunque el yadidismo empezó en Bujará y en el Turquestán casi al mismo tiempo, las duras condiciones del emirato aceleraron su desarrollo. Hacia 1910 el movimiento bujarí estaba organizado, y de la sociedad Tarbiyai Atfol nació un partido político.

El yadidismo en Jiva

En Jiva, a comienzos del siglo XX, el movimiento se desarrolló en condiciones algo distintas y tuvo dos alas. El ala derecha reunía a propietarios de empresas industriales y grandes comerciantes, y la dirigía Islomxoʻja, primer ministro de Asfandiyor Jan. Quería conservar la autoridad del jan y, a la vez, emprender reformas económicas que abrieran el camino a una economía de libre mercado.

El ala izquierda agrupaba a pequeños inversores, artesanos y otros grupos sociales bajo el cadí mayor Boboxun Salimov. Su objetivo era elevar la conciencia política mediante las escuelas de nuevo método. En 1904 se fundó una Sociedad Benéfica, y con su apoyo abrió en Jiva la primera escuela de nuevo método el 10 de noviembre de 1904. Los yadidistas de Jiva no se limitaron a la educación: también se opusieron al gobierno del jan. Hasta la Primera Guerra Mundial el movimiento no tuvo una organización central ni documentos oficiales, pero en agosto de 1914 ya se había convertido en un partido político.

Los fundadores del yadidismo en el Turquestán

Entre los pioneros del movimiento figuraban:

  • de Samarcanda: Mahmudxoʻja Behbudiy, Abduqodir Shukuriy y Ajziy
  • de Taskent: Munavvarqori Abdurashidxonov, Abdulla Avloniy, Majid Qori Qodiriy, Ubaydullaxoʻja Asadullaxoʻjayev y Toshpoʻlatbek Norbotabekov
  • de Bujará: Fitrat, Fayzulla Xoʻjayev, Usmonxoʻja Poʻlatxoʻjayev, Abdulvohid Burhonov, Sadriddin Ayniy y Abdulqodir Muhiddinov
  • del valle de Fergana: Obidjon Mahmudov, Hamza, Choʻlpon, Isʼhoqxon Ibrat y Muhammadsharif Sofizoda
  • del distrito de Osh: Boltihoji Sultonov, Rahmonberdi Madazimov y Fozilbek Qosimbekov
  • de Corasmia (Jorezm): Polvonniyoz hoji Yusupov y Boboxun Salimov

Literatura y artes

La guerra ruso-japonesa de 1904–05, la Revolución rusa de 1905–07, la Revolución constitucional iraní de 1905–11 y la revolución de los Jóvenes Turcos de 1908 marcaron la visión del mundo de los yadidistas. Se reunían en torno a periódicos y revistas, escuelas de nuevo método, bibliotecas, salas de lectura y grupos de teatro aficionado. Muchos eran escritores y poetas destacados que crearon una nueva literatura nacional. Hacia la década de 1910 la educación y la libertad se habían convertido en sus temas centrales; conceptos como «nación» y «patria» entraron en la literatura e inspiraron poesía patriótica. Surgió la narrativa moderna, floreció el periodismo —con Behbudiy, Fitrat, Munavvarqori y Mirmuhsin— y tomó forma la prosa realista. Por eso los estudios literarios uzbekos posteriores a la independencia llaman a esta etapa la literatura del Despertar Nacional.

El renacimiento alcanzó también la vida cultural. Los yadidistas dieron al pueblo uzbeko un teatro verdaderamente nacional; una imprenta nacional facilitó la edición de libros; y, influidos por la música polifónica europea, defendieron la reforma de la música tradicional uzbeka. En 1919, a iniciativa suya, abrió en la ciudad vieja de Taskent una sección nacional del Conservatorio Popular del Turquestán.

Los yadidistas — Literatura y artes

La prensa

El movimiento creó su propia prensa. En Taskent salían Taraqqiy (1905–06, dirigido por Ismoil Obidiy), Xurshid (Munavvarqori), Shuhrat (1907–08, Abdulla Avloniy), Osiyo (Ahmadjon Bektemirov) y Tujjor (Saidkarimboy Saidazimboy oʻgʻli); más tarde apareció allí también Sadoyi Turkiston (Ubaydullaxoʻja Asadullaxoʻjayev). Bujará tenía Buxoroyi Sharif (1912, Mirzo Jalol Yusufzoda) y Turon (Gʻiyos Maxsum Husayniy); Samarcanda, Samarqand (1913, Mahmudxoʻja Behbudiy); y en Kokand Obidjon Mahmudov publicaba Sadoyi Fargʻona.

La prensa desempeñó un papel decisivo para despertar a la nación, denunciar la explotación colonial y llamar a la unidad.

Actividad social y política

Entre 1906 y 1916 el movimiento fijó su rumbo. Sus periódicos explicaban a la gente cómo estaban cambiando los tiempos y la animaban a pensar por sí misma. Figuras como Ubaydullaxoʻja Asadullaxoʻjayev defendieron reformas fiscales, educativas y administrativas, y el movimiento fundó organizaciones como Erk, Turon y la Sociedad de Maestros para defender los derechos nacionales y el desarrollo social.

Los yadidistas actuaban bajo el lema «Libertad, igualdad y justicia». Se opusieron activamente al decreto zarista de 1916 que reclutaba a la población del Turquestán para batallones de trabajo en la Primera Guerra Mundial: Ubaydullaxoʻja Asadullaxoʻjayev y Mirkomilboy Mirmoʻminboyev viajaron a Petrogrado para protestar. En diciembre de 1916 la Duma estatal reconoció que el decreto era ilegal, y el reclutamiento terminó con la Revolución de Febrero de 1917.

1917: la lucha por la autonomía

En 1917 el movimiento entró en una nueva fase. Tras la Revolución de Febrero, intelectuales uzbekos, tártaros y kazajos buscaron la unidad, y el 14 de marzo de 1917 fundaron la sociedad Shoʻroi Islomiya para enseñar al pueblo los principios de libertad e igualdad y luchar por la autonomía del Turquestán. La idea de unir a los pueblos túrquicos ganó fuerza, y se debatió la creación de un estado federal o autónomo para uzbekos, kazajos, kirguises, karakalpakos, baskires, tártaros y turcomanos.

A medida que se intensificaba la lucha por la autonomía surgieron nuevas organizaciones: Shoʻroi Islomiya, Turon, Shoʻroi Ulamo e Ittifoqi Muslimin en Taskent, Gʻayrat en Kokand y los Jóvenes Bujaríes en Bujará. La falta de experiencia política les pesó. Líderes como Mustafa Choʻqay y Zaki Validi comprendían que Petrogrado jamás concedería la independencia, pero unieron fuerzas con los yadidistas locales para seguir luchando por la autodeterminación. En noviembre de 1917 se proclamó en Kokand la Autonomía del Turquestán; los bolcheviques la aplastaron en menos de tres meses.

El movimiento yadidista transformó la vida social, política y cultural de Asia Central, y su legado sigue presente hoy en toda la región.

Los yadidistas — 1917: la lucha por la autonomía
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