
Nacido en Jorezm, escribió al-Kashshaf, uno de los comentarios del Corán más célebres, además de influyentes obras de gramática y retórica árabes.
Un muchacho de Zamajshar
Abu-l-Qasim Mahmud al-Zamajshari nació en 1075 en Zamajshar, una aldea de Jorezm. De joven perdió una pierna —por congelación en un viaje invernal, según su propio relato— y caminó con una de madera el resto de su vida. Estudió en Bujará y Bagdad y llegó a ser uno de los mejores prosistas árabes de su tiempo, aunque el árabe no era su lengua materna.
El Kashshaf
Su gran comentario del Corán, al-Kashshaf, «El que desvela», terminado en La Meca en 1134, explica el texto sobre todo a través de su lengua: gramática, retórica y el peso exacto de las palabras. Su teología era mutazilí y los sabios suníes posteriores la criticaron, pero su análisis lingüístico era tan admirado que siguieron enseñándolo, a menudo con notas correctoras propias.
Vecino de Dios
Vivió tanto tiempo junto a la Kaaba que lo llamaron Yarulá, «vecino de Dios». Además del Kashshaf escribió al-Mufassal, una gramática que aún se estudia, y Asas al-Balagha, un diccionario que coloca junto al sentido literal de cada palabra sus usos figurados. Al final de su vida regresó a Jorezm y murió en Gurganch, la actual Urgench, en 1144.
Logros principales
- Escribió al-Kashshaf, célebre comentario sobre la lengua y la retórica del Corán
- Escribió al-Mufassal, una gramática árabe concisa estudiada durante siglos
- Compiló Asas al-Balagha, un diccionario que distingue los sentidos literales y figurados