
Nació en una aldea a las afueras de Bujará. Había leído entera la Metafísica de Aristóteles antes de cumplir dieciocho años, y luego escribió una enciclopedia médica que Europa usó durante seis siglos.
Un prodigio de Afshona
Abu Ali ibn Sina nació en 980 en Afshona, una aldea cerca de Bujará. A los diez años sabía el Corán de memoria; a los dieciséis ya trataba pacientes. A los diecisiete curó al emir samánida Nuh ibn Mansur y su recompensa fue el libre acceso a la biblioteca real de Bujará, que, según escribió después, guardaba libros cuyos títulos casi nadie había oído.
El Canon de medicina
Su Canon de medicina, terminado hacia 1025, reunió en cinco libros la medicina griega, india e islámica y añadió observaciones propias: que algunas enfermedades se propagan por el agua y la tierra, que la tuberculosis es contagiosa y cómo debe probarse un fármaco nuevo antes de confiar en él. Traducido al latín en el siglo XII, se enseñó en las universidades europeas hasta el XVII.
Una vida inquieta
Su vida fue cualquier cosa menos tranquila. Tras la caída de los samánidas pasó de corte en corte —Gurganch, Rey, Hamadán, Isfahán— como médico y visir; una vez se escondió en casa de un boticario y otra estuvo preso en una fortaleza, sin dejar de escribir. Murió en Hamadán en 1037, donde se alza su mausoleo. En Afshona, su aldea natal, un museo está dedicado a él.
Logros principales
- Escribió el Canon de medicina, texto médico de referencia en Europa hasta el siglo XVII
- Escribió el Libro de la curación, un sistema filosófico y científico completo
- Describió el contagio, los ensayos clínicos y la anatomía del ojo siglos antes